Un equipo de astrónomos halló evidencia de una luna desconocida orbitando Urano. Con este hallazgo, el gigante helado de tonalidad azul verdosa contaría con 29 lunas. La localización del posible satélite amplía la lista de logros del telescopio espacial James Webb (JWST) y aumenta las expectativas sobre nuevos descubrimientos dentro del sistema solar.
En solo 10 exposiciones de 40 minutos con la cámara infrarroja del JWST, los investigadores detectaron un punto diminuto y difuso que acompaña a las otras lunas del gigante helado. Con la información preliminar, estiman que se trata de un cuerpo de unos 10 kilómetros de diámetro, situado a 56 000 kilómetros del centro del planeta.
Esta roca forma parte del grupo de 13 lunas internas de Urano, caracterizadas por su forma irregular y su escaso brillo. Ello indica que orbita justo más allá del borde exterior del sistema principal de anillos, junto a otras lunas cercanas como Mab, Cordelia y Ofelia.
De momento, el cuerpo lleva el nombre código S/2025 U1. Para confirmar su estatus como satélite natural, planean realizar más observaciones. Por tradición, todas las lunas de Urano llevan nombres de personajes de obras de William Shakespeare o Alexander Pope (Francisco, Stefano, Miranda, Trínculo, Ariel, etc). El nuevo nombre propuesto deberá ser aprobado por la Unión Astronómica Internacional.
William Herschel descubrió las dos primeras lunas de Urano en 1787, Titania y Oberón, seis años después de identificar el planeta. La última vez que los observatorios detectaron un nuevo satélite fue en 2003, gracias al telescopio Hubble. Las lunas del gigante gaseoso resultan difíciles de encontrar por su tamaño reducido y porque suelen quedar ocultas tras el cinturón de residuos del planeta. En 238 años, la comunidad científica ha identificado 29 lunas (contando la más reciente).
El descubrimiento de S/2025 U1 marca un nuevo paso en la observación del sistema solar pues ni el telescopio Hubble o la sonda Voyager 2 que pasó “al lado” del planeta congelado la pudieron distinguir. El equipo a cargo de la observación piensa que todavía queda “más complejidad” por descubrir cerca del sistema de anillos del planeta.
“Mirando hacia el futuro, el descubrimiento de esta luna subraya cómo la astronomía moderna continúa construyendo sobre el legado de misiones como la Voyager 2, que pasó por Urano el 24 de enero de 1986, y le dio a la humanidad su primera mirada de cerca a este misterioso mundo. Ahora, casi cuatro décadas después, el telescopio espacial James Webb está empujando esa frontera aún más lejos”, declaró Maryame El Moutamid, científica líder del equipo que realizó el estudio.