En el Hospital Regional Universitario Jaime Mota, ubicado en Barahona, el descuido parece remplazar la atención digna, obligando a los pacientes a convivir entre la suciedad y el abandono. La primera bienvenida en la Emergencia no la da un médico ni una enfermera, sino una grieta en el techo que descarga agua sobre el pasillo. Un cubo amarillo y un cartel que advierte «precaución por goteras». (Seguir leyendo…)