Forma de las partículas: el 97% eran fragmentos, mientras que el resto eran fibras, principalmente de PET, PA y PP.
Distribución del tamaño:
- En viviendas: entre 1 y 28 µm.
- En automóviles: entre 1 y 15 µm.
El 94% de todos los MP detectados estaban por debajo de los 10 µm.
¿Se puede reducir la cantidad de microplásticos?
Las mediciones revelaron que el aire en espacios interiores contiene concentraciones de microplásticos mucho más elevadas que el aire exterior. Esto resulta especialmente preocupante, señalan los autores, porque las personas pasan cerca del 90% de su tiempo en ambientes cerrados. Según explicó Yakovenko a The Guardian, esta acumulación se debe a que se trata de espacios reducidos, con abundancia de materiales plásticos y, por lo general, poca ventilación.
Uno pensaría que este problema se resuelve con solo abrir las ventanas, pero no es tan sencillo. Casi cualquier actividad cotidiana contribuye a liberar estas partículas en el ambiente. En un departamento donde viven dos personas, por ejemplo, los niveles registrados fueron notablemente mayores. Todo contribuye a la contaminación, sobre todo las partículas más finas, las cuales tienden a permanecer suspendidas en el aire más tiempo debido a su ligereza. “Cualquier movimiento de aire, vibraciones, si te mueves, si caminas, te sientas, te levantas, si abres una ventana, todo esto va a resuspender las partículas”, dijo Yakovenko.
En el caso de los automóviles, la situación es todavía más crítica: la concentración de microplásticos puede ser hasta cuatro veces superior a la de un apartamento. A pesar de que el espacio es menor, la alta proporción de plásticos en el interior del vehículo, sumada a la deficiente ventilación, favorece la acumulación (la expresión “¡Este tráfico me está matando!» podría adquirir un nuevo sentido literal).
¿Hay algún remedio entonces? Parece que no, pero hay algunos cambios que se pueden implementar en el hogar, como favorecer la compra de artículos hechos de madera, de metal o de fibras o materiales naturales.