Los rostros de varios influencers de renombre aparecían en un lugar destacado del sitio web de Chorus bajo un botón gigante de DONAR. Sin embargo, los usuarios que hacían clic en el botón eran redirigidos a una página de recaudación de fondos para Chorus en lugar de a cualquier otro lugar donde sus dólares fueran directamente a los creadores que aparecían.
Kat Abughazaleh, youtuber progresista y antigua colaboradora de Media Matters, que se presenta como candidata al Congreso por Illinois, apareció en el sitio web de Chorus y se incluyó en los carteles de recaudación de fondos sin su consentimiento. Abughazaleh pidió que se retiraran su imagen y su nombre y que dejaran de utilizarse para recaudar fondos.
Spehar y otros creadores de contenidos han acusado a Chorus de intentar erigirse en guardián de los líderes políticos demócratas. «Lo que necesitamos es que la gente invierta en medios independientes, y eso no significa necesariamente invertir en un grupo consultor que se va a convertir en intermediario de los medios independientes», dice Spehar.
Varios influencers que defendieron tenazmente a Chorus a lo largo de esa controversia, entre ellas Elizabeth Booker Houston, una comediante demócrata y creadora de contenidos en Instagram, y Allie O’Brien, una creadora progresista con más de 600,000 seguidores en TikTok, participaron en las conversaciones para formar parte del nivel mejor pagado del nuevo programa de incubadora de creadores de Chorus. (Houston no respondió a las solicitudes de comentarios; O’Brien declinó hacer comentarios).
Aun así, algunos creadores se enteraron de la iniciativa de financiación de The Sixteen Thirty Fund y Chorus y solicitaron su ingreso.
Un creador llamado Chesko, que se hace llamar @thespeechprof en internet, solicitó unirse al programa porque lo veía como una «oportunidad de acceder a personas que tienen financiamiento o respaldo e investigación real que yo podría utilizar», opina.
Finalmente, no fue aceptado y recibió un correo electrónico el 26 de junio rechazando su solicitud. «Tenemos previsto incorporar a más creadores al programa Incubator en un futuro próximo», escribió Chorus.
La estructura del programa pone de relieve las enormes diferencias entre la forma en que demócratas y republicanos intentan acumular influencia en internet. Los republicanos llevan décadas construyendo un poderoso ecosistema de medios independientes, aunque el mundo de los influencers de derecha dista mucho de ser transparente. En septiembre de 2024, una acusación federal alegó que la red rusa patrocinada por el Estado RT estaba proporcionando de forma encubierta millones en financiación a Tenet Media, una empresa que trabaja con importantes influencers de derecha como Benny Johnson, Tim Pool, Dave Rubin y Lauren Southern. En 2024, el Comité Nacional Republicano del Congreso gastó casi 500,000 dólares en trabajar con Creator Grid, una empresa de marketing de influencers cuyo sitio web dice que «conecta a los candidatos republicanos con los influencers conservadores más poderosos de internet», según el análisis de los archivos de financiación de campaña de The Washington Post.
Steven Buckley, sociólogo especializado en medios digitales de la City St. George’s de la Universidad de Londres, asegura que este tipo de programas «se llevan haciendo en la derecha desde hace siglos». Pero Heider dice que la estructura del acuerdo de The Sixteen Thirty Fund plantea la pregunta: «¿Es ético igualar las tácticas de tus oponentes?».
Los demócratas no parecen tener un verdadero contrapeso a este sistema. «Los demócratas se perdieron la próxima generación de medios de comunicación», dice Brendan Gahan, cofundador de la agencia de marketing de influencers Creator Authority. «Históricamente eran dueños de Hollywood, pero esta próxima generación de influencia es digital, y lo han calculado mal. No creo que se sientan cómodos en ámbitos en los que carecen de control».
Artículo publicado originalmente en WIRED. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.