Un inusual mural tridimensional multicolor fue hallado en el sitio arqueológico de Huaca Yolanda, al norte de Perú. La pieza, que podría tener hasta 4,000 años de antigüedad, ha sido descrita por los especialistas como única por su simbolismo, técnica y estado de conservación, características que permitirán ampliar el conocimiento sobre las civilizaciones preincaicas.
El descubrimiento ocurrió el 7 de julio, durante una excavación programada del ‘Programa Arqueológico: Ecodinámicas Tempranas de los Valles de Chao y Santa’ (PRAET), dirigido por Ana Cecilia Mauricio, profesora de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). “No esperábamos encontrar algo de tal magnitud. Este mural es una sorpresa, algo que no habíamos previsto”, expresó la arqueóloga.
La obra, de tres metros de largo por seis de ancho, combina elementos bidimensionales y tridimensionales pintados con colores intensos como azul, rojo, amarillo y negro. Incluye representaciones de estrellas, peces, plantas, redes de pesca y seres mitológicos, lo que refleja “una sofisticación inesperada para su época” y un intento de mostrar la conexión entre el mar, el cosmos, la fertilidad de la tierra, según los investigadores.
El estilo decorativo y el simbolismo indican que el mural formaba parte de un templo ceremonial vinculado a la agricultura y los recursos marinos. Aunque las investigaciones continúan, los expertos estiman que la pieza data de entre 3,000 y 4,000 años atrás.
“Este mural de Huaca Yolanda es único: jamás se había registrado algo similar en el país, ni en la zona, ni en el Valle de Santa o en el Valle de Chao”, destacó Mauricio. La especialista subrayó que su valor radica en la posibilidad de comprender mejor el periodo formativo de las primeras sociedades complejas en la costa norte del Perú y el surgimiento de sus estructuras de poder.
Toma aérea de Huaca Yolanda, sitio arqueológico ubicado al norte de Perú.Cortesía Pontificia Universidad Católica de Perú/Ana Cecilia Mauricio
En una entrevista para The Guardian, la directora del Praet explicó que estas civilizaciones en formación dependían de la agricultura y la pesca y mostraban los primeros indicios de jerarquía social, en donde los chamanes o sacerdotes eran los más influyentes.
