Hace cinco años, el 16 de agosto de 2020, Luis Abinader asumió la presidencia de la República Dominicana en medio de una crisis sanitaria global. Hoy, ese momento parece lejano: su gestión ha consolidado avances significativos que merecen celebrarse, aunque sin perder de vista las dificultades que aún quedan por resolver.
Logros destacados:
Recuperación y crecimiento económico sostenido
La economía dominicana se erige como una de las de mayor dinamismo en América Latina, con un crecimiento proyectado cercano al 5 % en 2024, impulsado por el récord de visitantes (hasta 11 millones) y un auge en la inversión extranjera.
El PIB per cápita creció de US$8,603 en 2019 a US$11,541 en 2024, un aumento del 34 %.
Exportaciones superaron los US$12,900 millones, y las zonas francas generaron cerca de 197,455 empleos, más de la mitad ocupados por mujeres.
Educación y tecnología al servicio del desarrollo
Capacitaciones: se otorgaron 105,000 becas a 83,000 docentes, cuadruplicando el volumen frente a 2019, con una inversión de más de RD$4,000 millones.
Tecnología en aulas: más de 2,126 laptops para docentes y decenas de miles de tabletas y notebooks para estudiantes; instalación de pantallas digitales y laboratorios en centros públicos.
Inclusión digital y bilingüismo: 42,000 alumnos iniciaron formación en inglés vía Educación Flirt, con planes de ampliarse a 150,000 estudiantes más.
Salud, infraestructura y vivienda digna

Salud pública: 90 hospitales construidos, remodelados y equipados, reducción en mortalidad infantil (– 27.8 %) y neonatal (– 15.5 %); cobertura de seguridad social expandida y millones beneficiados por tratamientos gratuitos para enfermedades crónicas.
Vivienda y servicios: entrega de más de 15,000 viviendas, acceso a agua potable aumentado del 81.8 % al 86.5 %; mejoras en electrificación y reducción del uso de leña en hogares.
Urbanismo y obras públicas: entregadas 4,810 viviendas en 2024, apertura de nuevos comedores económicos, y realización de 131 obras públicas con una inversión de RD$16 000 millones.
Transparencia e institucionalidad
Mejoras en el Índice de Transparencia Internacional: RD pasó del puesto 136 al 104 entre 2019 y 2024, y su puntuación aumentó de 28 a 36.
Programa «Burocracia Cero»: digitalización de más de 300 trámites, firma digital, quioscos «Viaje Cero» para atención ciudadana con reducción de tiempos de respuesta de más del 50 %.
Seguridad y desarrollo turístico
Seguridad ciudadana: Los homicidios caen de 23.4 por 100,000 habitantes (2012) a 8.3 en 2025. Se crearon más de 66 estaciones policiales y se implementó una política de patrullaje eficaz.
Turismo récord: más de 11 millones de visitantes en 2024, impulsando empleo en sectores diversos y consolidando a RD como líder regional.
Incentivos al transporte aéreo: incremento en vuelos operados por aerolíneas locales, mejor oferta y conectividad continental inédita.
Acceso social, empleo y equidad
Programas sociales: el programa Supérate benefició a 1.5 millones de familias con asistencia y formación; la desnutrición bajó del 8.3 % al 4.6 %.
Títulos de propiedad: casi 198,000 certificados emitidos hasta 2024, beneficiando a más de 460,000 personas.
Energía renovable: generación aumentó de 555 MW (2020) a 1,396 MW (2024), con una meta de 25 % y planes para duplicar esa cifra para 2028.
Retos pendientes para consolidar el legado
A pesar de todo lo anterior, la gestión no está exenta de cuestionamientos:
Deuda pública en ascenso: La deuda creció de US$44.6 mil millones en 2020 a casi US$54.8 mil millones en 2023, sumando con la deuda del Banco Central un total de US$74.9 mil millones.
Desigualdad y percepción elitista: Sectores críticos lo consideran un gobierno «popi», donde parte del progreso no está llegando a las clases más vulnerables.
Debilidad institucional frente a círculos cercanos: Pese a avances, persiste la percepción de lentitud o reticencia para investigar posibles casos de corrupción dentro de su entorno.
Preocupaciones medioambientales y servicios públicos
Reclamos sobre la calidad del servicio eléctrico, aumento de interrupciones y precios elevados; preocupación por incendios forestales y protección ambiental insuficiente.
En fin, este quinto aniversario, el gobierno de Luis Abinader presenta un balance con más luces que sombras: avances notables en economía, educación, salud, transparencia y seguridad. Sin embargo, los retos, financiamiento sostenible, equidad, fortalecimiento institucional y sostenibilidad ambiental, requieren atención urgente. Su legado dependerá no solo de lo alcanzado, sino también de su capacidad para atender estas fragilidades.
JPM
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